Los gremios docentes ratificaron la medida de fuerza para este jueves y viernes ante la falta de transferencias aprobadas por el Congreso y la pérdida del 30% del poder adquisitivo
El frente universitario vuelve a tensarse con la convocatoria a un paro nacional de 48 horas anunciado por los gremios docentes nucleados en la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) para los próximos 27 y 28 de agosto. La medida, respaldada por sindicatos de base como FEDUBA, responde a la parálisis salarial y al ahogo económico sistemático que atraviesan las casas de estudio públicas de todo el país.
El conflicto alcanza un nuevo pico en medio del flagrante incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Pese a que el Congreso ratificó la normativa luego del veto aplicado por el presidente Javier Milei, los gremios denuncian que las transferencias presupuestarias previstas por la ley siguen retenidas por el Poder Ejecutivo, dejando a las inst
En el plano salarial, las organizaciones de trabajadores rechazaron las actualizaciones impuestas de manera unilateral por el Ministerio de Capital Humano, sin instancias formales de negociación paritaria. Según las estimaciones sindicales, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes y nodocentes roza el 30% desde diciembre de 2023, por lo que se requeriría una recomposición superior al 50% para equiparar la inflación acumulada.
El vaciamiento no solo impacta en los haberes, sino que está provocando una fuga incesante de investigadores y docentes hacia el sector privado o el exterior. En los pabellones y laboratorios la situación es crítica: el recorte de partidas asfixia los gastos operativos cotidianos de los edificios académicos, paraliza las investigaciones científicas en curso y destruye los programas de becas que garantizan la permanencia estudiantil.
Ante la falta de interlocución y la negativa a ejecutar el presupuesto votado por el Poder Legislativo, los sindicatos universitarios advirtieron que las 48 horas de huelga de la semana próxima son solo un escalón en la profundización del plan de lucha. La comunidad universitaria se prepara así para un segundo cuatrimestre signado por la resistencia en las calles frente al intento de asfixia del sistema público de enseñanza.
